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El GF insiste en que se logre una conclusión exitosa de la Ronda de Doha en un momento en que las negociaciones para la liberalización de los intercambios comerciales mundiales entran en una fase crítica.
El fracaso, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), podría
potenciar el proteccionismo y elevar los riesgos de inestabilidad
económica. También quieren que la divisa china fluctúe con libertad.
"La liberalización comercial es esencial para el crecimiento económico
de todos los países y un catalizador clave para la reducción de la
pobreza", dijo ayer el secretario del Tesoro de EE UU, Henry Paulson,
en la apertura de la cumbre del FMI.
También precisó que los
compromisos que se alcancen en las negociaciones de la Ronda de Doha
deben garantizar un "acceso real de mercado" en la agricultura,
industria, servicios y sector financiero. Rodrigo Rato, director
gerente del FMI, insistió a su vez en los beneficios de la reforma
comercial.
Sin embargo, ni los países industrializados ni las economías
emergentes profesan con el ejemplo. Los intereses nacionales se imponen
claramente a los del conjunto. Y el Banco Mundial ha rebajado los
beneficios del acuerdo comercial a 96.000 millones de dólares anuales,
muy lejos de los 800.000 millones que proyectó cuando arrancó la ronda.
Rato cree que las diferencias entre los países sobre la reforma
"no son imposibles de superar", mientras el Tesoro estadounidense
insiste en que se debe "contar mejor la historia de los beneficios del
libre comercio". Pero el tiempo acecha, porque la Administración de EE
UU tiene hasta junio para cerrar un acuerdo en la OMC, ya que ese mes
termina el mandato del Congreso para esta negociación.
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, alertó del
riesgo de que se potencie el sentimiento proteccionista si fracasa la
negociación. El G7 se comprometió, en el comunicado final, a "resistir"
cualquier tentación de caminar por este sendero. El principal
quebradero de cabeza para EE UU es China por la rigidez del yuan.
Las
siete potencias industriales consideran que el valor de las divisas
debe reflejar los fundamentos económicos de sus países; de lo
contrario, podría haber "un exceso de volatilidad y movimientos
desordenados en los tipos de cambio, que son indeseables para el
crecimiento económico". Rato insistió en que si el yuan fluctuara, el
principal beneficiado sería Pekín porque podría subir tipos de interés
y enfriar la economía. Almunia considera que el valor actual del euro
no es un problema para las economías de la Unión Europea.
Fuente: El Mundo
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